Como afrontar la crisis del Cuarto de Vida y no morir en el intento

Como hija de la constitución de 1991, en Colombia, mi generación fue educada y considerada el futuro del país. Esto significaba que las expectativas de futuro eran grandes, muy grandes. En mi caso, siempre  imaginé que mi vida iba a ser disruptiva de alguna forma. Tal vez no iba a encontrar la cura contra el cáncer, pero seguramente llegaría a ser importante, en una escala aceptable. Así que me llené de ideas, y pensaba que en mis veintes alcanzaría la cumbre de mi vida soñada.

Tenía un plan armado; me imaginaba con casa, carro, trabajo soñado y casada a los 25. Pero a la larga, en realidad, no tenía cada uno de estos objetivos dispuestos en una pizarra para ver todos los días. Estaban en algún lugar de mi mente, ahí flotando como hechos seguros que en su momento iban a suceder. Así que seguí con mi vida haciendo lo que tenía que hacer: estudiar y disfrutar ser joven. Hasta que las redes sociales y mi cumpleaños número 25 me hicieron entrar en la crisis existencial del cuarto de vida.

¿En qué consiste la crisis del cuarto de vida?

Para ponerlo en términos fáciles de digerir, la crisis del cuarto de vida es cuando la realidad se te presenta con todo su peso y estas entre la ambigüedad de la adultez y la adolescencia. Los sueños que habías formado como plan de vida se van transformando ante tus ojos en una utopía.

Te sientes atrapado en lo que estas haciendo y no ves forma de progresar y llegar al éxito. Las redes sociales también hacen lo suyo; las vidas perfectas de personas de tu generación te hacen sentir fracasado y empiezas a dudar si el rumbo que estás tomando es el correcto.  En definitiva, llegas a una crisis existencial que te hace cuestionar inclusive tu propia identidad.

¿Cómo afrontar esta crisis?

  1. Sentirse mal está permitido: Antes de llegar a la solución siempre tienes que encontrar el problema. Así que lo primero que debes hacer  es sumergirte  en la crisis por completo: piensa en todo lo  que te hace sentir mal y en que cosas piensas que estas fallando. Si tienes que encerrarte en la ducha a llorar, sentirte triste por unos días o recluirte por unos días: ¡hazlo!. Lo importante es que no llegues a la autocompasión y que no te sumerjas en una depresión profunda. Si sientes que la tristeza es mucho mayor a lo que puedes manejar, busca ayuda, la depresión es una enfermedad que requiere de atención.
  2. Determina si lo que te hace sentir mal es capricho o realidad: Cuando ya hayas pensado todo lo que te molesta y deprime, revisa si de ese listado hay cosas que están fuera de tus capacidades reales. Es decir, si te deprime no tener casa, carro y tu propia empresa, entiende que hay muchos factores que afectan tu accesibilidad a estos bienes y no tienen que ver enteramente contigo. Sin embargo, no vayas a entrar a excusar todo lo que quieres lograr a factores externos. Es de vital importancia que mantengas la perspectiva, porque de lo contrario no vas a poder avanzar.
  3. Descúbrete a ti mismo: Realiza un viaje introspectivo. Descubre cuáles son tus ideales de vida, tus preferencias y las cosas que te hacen feliz. Intenta desprenderte de los ideales sociales que han mermado en tu forma de pensar y descubre las cosas que te definen. De esta forma, puedes hacer un match con el resultado del punto anterior y puedes definirte objetivos de cambio.
  4. ¡Actúa!: Cuando ya tengas claro qué es lo que necesitas cambiar en tu vida: hazlo. Si tu trabajo actual no te satisface, busca asesoramiento profesional para encontrar algo mejor o habla con tu jefe para mejorar tus condiciones. Se proactivo a la hora de generar cambios.

Hablando desde mi experiencia, estos pasos, aunque parecen de manual de cajón, son un reflejo de lo que viví y más que pasos son etapas con las que te vas enfrentando a lo largo de la crisis. No puedo decir con certeza cuánto me tomó cada etapa, porque en realidad muchas veces se vuelven cíclicas (sobre todo la primera y la segunda). Lo importante y mi consejo es no estancarte.

Uno de los errores que cometí y que a manera de conclusión me gustaría compartirte es que jamás pases de la fase 2 a la fase 4 sin antes pasar por un análisis introspectivo. Es muy importante que entiendas que la vida de cada persona es diferente y que la noción de éxito sólo la puedes medir tu, conforme a lo que es importante para ti.

 

 

 

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